Aunque sea de vez en cuando,
escuchamos a lo largo del camino
algunos pasos acompañantes,
que nos hacen darnos cuenta de que no estamos locos...
o al menos...
que en esta locura no estamos solos.
Es soltar las riendas a la estructura,
lanzarnos al vacío confiando en nuestras alas,
escalar montañas sin ver hacia abajo,
dejar que nos mueva el viento flotando en sus brazos.
"Vivir el momento" -- dijo alguien por ahí,
"Soñar despierto" -- agregó el recuerdo,
"Ser de nuevo la bruja" -- pronosticó el consejero,
"No dejar que se nos mueran los sueños" -- recomendó el hada de los días eternos.
Tengo una confusión,
que me llena el alma cada vez que creo ver algo en tus miradas
y me deja estática cuando caigo en cuenta de las distancias,
es una confusión de estaciones,
pues paso del invierto de tu corazón
al verano de tus palabras,
sin darme cuenta de cuándo te me fuiste por las ramas.
Más allá de lo que pase por mi cabeza,
mi corazón y mi cuerpo recuerdan...
una canción,
una flor,
un hola y un adiós apasionados,
un aroma,
una caricia sin control,
un beso de chocolate amargo,
un abrazo desmesurado...
y sigo diciéndome: "no entiendo qué paso",
no comprendo cómo terminamos en este sueño de opio que nos envenenó,
¿tenés alguna explicación?
Sueña mi niña
con encontrarte en la niebla,
sueña mi adulta
con que me recordés sin penas,
sueña mi bruja
con que te despertés de la tregua,
sueña mi corazón
con que me amés sin razón,
sueño...
con que podamos volver a nuestro rincón de amor,
donde tus manos me llevan al cielo
y tus labios sellan acuerdos,
acuerdos de amarnos aunque no nos veamos...
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