sábado, 16 de abril de 2011

Almohadas anónimas

Es extraño cómo jugamos al escondite sin quererlo,
cuando se supone que debería bastarnos la mirada para conectar,
es irónico que cuando más me alejo
percibás mejor mis intensiones al soñar,
no deseo mantenernos estancados en recuerdos
y por eso busco extender mis alas de cristal,
pero no logro evitar que nos sintamos
cuando alguno de los dos necesita encontrarnos en paz...
será posible tener una tregua en este duelo de orgullos maltratados?
será posible que encontremos una forma de recomenzar?
no deseo más que una oportunidad para cambiar el pasado
pues de lo contrario se me escapa de las manos un futuro en libertad...
aquí voy,
marcando un camino aunque sea a la fuerza,
agradecería un poco de ayuda en la desobediencia,
pues ya no soy tan terca...
te acepto el acompañamiento que ofrecés sin promesas,
sólo espero coherencia en lo que me digás despierta.
Ves?
al final también estoy rompiendo acuerdos,
aceptando perdones
y haciendo apuestas...
creo que el Sur nos abrirá las puertas!

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno