lunes, 25 de abril de 2011

Cuento chileno del día...

Sin mirar atrás.
(@AndreaKidox, Santiago - Chile)

Con los ojos puestos en el horizonte, se imaginó las barbas de Neptuno como si fueran algas danzarinas y se pregunta si sus lágrimas serían saladas. La Babilonia lo distrajo de su ensueño pidiéndole un cigarro y a lo lejos divisó al Ozzy con la boca llena de risa como siempre. Miró su caleta... su Horcón querido y quiso irse mar adentro a buscar aventuras y el tesoro que cambiaría su vida... se levantó del letargo y trajo a sus caballos de mar para comenzar la labor. Su Nazgul blanco siempre fiel junto a él, que cambió la tierra por la frescura del mar y ahora se dedica a arar el mar y dejar nadar sus botes. Vio a su eterna mujer en su puesto de la feria artesanal remodelada y recordó cuando la conoció en La Gloria un fin de semana de fiesta y la entrada costaba 100 pesos... 20 años atrás. Se enamoró y entre yerbas y demases cambió a la mujer con la espada y la balanza por la mujer con sabor a sal... sonrió alegre... nunca se arrepintió.

De esas historias que nos recuerdan por qué al irnos no miramos hacia atrás...

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno