Si tan sólo supieras sombra sin rostro
a cuántos sapos besé esperando la transformación,
si supieras recuerdo sin nombre
en cuántos sueños me perdí por desolación,
escuché por ahí que nos ocultamos enmascarando realidades
de quienes creemos que pueden complicarnos el aire,
me miré en la fantasía de princesa
de a quien una vez le dijeron que ella era...
y hoy, borroso en un futuro incierto donde no te encuentro,
sólo tengo un leve recuerdo
de sonidos, de sentimientos,
de una esperanza inconclusa,
de un amanecer amargo,
de una noche insabora e inholora
que no puede darme ni una imagen de respaldo,
pues simplemente te vas desdibujando deshaciéndote en mis manos,
la desgracia de este universo
es que ni así lográs dejar de moverme tanto por dentro...
¿por qué será que no logro entonces tener claro ese anhelo?
Mari, Moi, Moira... Rostros violetas sin nombre que se conectan a través del sentimiento... simplemente un espacio para compartir lo que escribo con aquellos que quieran leerlo y sentirse un poquito identificados, más allá de los quiénes, cuándos y por qués
jueves, 13 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Amistades
Cuando todo calla
y caen las gotas de lluvia recordando paisajes lejanos,
de una noche,
de un minuto,
de un suspiro,
de un abrazo,
no puedo evitar que regrese el egoísmo de antaño,
odio compartir tu presencia
con cualquiera que aparezca en escena...
aunque sé que no nos toca compartir esta vez la mesa!
y caen las gotas de lluvia recordando paisajes lejanos,
de una noche,
de un minuto,
de un suspiro,
de un abrazo,
no puedo evitar que regrese el egoísmo de antaño,
odio compartir tu presencia
con cualquiera que aparezca en escena...
aunque sé que no nos toca compartir esta vez la mesa!
sábado, 8 de octubre de 2011
Frases que conectan
Un ¿querés bailar? me recordó momentos
donde el corazón gritó tan fuerte
que perdimos de vista el sentimiento,
por eso no puedo quedarme...
alzo el vuelo para no seguir lastimando terceros
pues sé muy bien que es esto lo que debo:
la ambivalencia entre su ternura y tu amor,
el péndulo que baila en medio de los dos,
la negación a escoger lo indistinguible,
una elección que sea cual sea causaría dolor...
y ni con scleranthus intravenoso puedo tomar una decisión
porque sé que no me toca elegir esta vez por vos,
pero se me va la vida tratando de controlar mi corazón
que pregunta a media noche... ¿con quién soñaremos hoy?,
y te juro que yo también odio esta sensación
donde no me perdonaría lastimarlo
pero me muero al cortar nuestra conexión...
y todo por una frase que asomó a los labios sin mala intención
mientras te abrazaba con temor
y tus ojos me devolvían el brillo añorando la emoción...
donde el corazón gritó tan fuerte
que perdimos de vista el sentimiento,
por eso no puedo quedarme...
alzo el vuelo para no seguir lastimando terceros
pues sé muy bien que es esto lo que debo:
la ambivalencia entre su ternura y tu amor,
el péndulo que baila en medio de los dos,
la negación a escoger lo indistinguible,
una elección que sea cual sea causaría dolor...
y ni con scleranthus intravenoso puedo tomar una decisión
porque sé que no me toca elegir esta vez por vos,
pero se me va la vida tratando de controlar mi corazón
que pregunta a media noche... ¿con quién soñaremos hoy?,
y te juro que yo también odio esta sensación
donde no me perdonaría lastimarlo
pero me muero al cortar nuestra conexión...
y todo por una frase que asomó a los labios sin mala intención
mientras te abrazaba con temor
y tus ojos me devolvían el brillo añorando la emoción...
jueves, 6 de octubre de 2011
Cuentos entre brujxs, experiencias compartidas...
El clan cicatriz
Natalia (Basado en el libro de Clarisa Pinkola Estés, Mujeres que Corren con los lobos)
De esas historias que nos erizan la piel!
Hace mucho tiempo, tanto que las secuoyas eras joven y suave, tanto que las flores eran de un solo color, nació una niña... Ella era especial, era diferente.
Nadie le explicó quien era, pero sí que callará era lo mejor. Verán la niña veía las heridas del corazón, veía la carne rasgada por un secreto, por un amor no permitido o simplemente por la vida escogida.
Podía ver y sentir cada herida en su propio cuerpo, pero no entendía porque las personas no reconocían esas heridas. Cuando ella les preguntaba a las personas sobre ese malestar decían que estaba loca, que era una bruja o algo peor.
Ante esto los padres le dijeron calla, solo así todo saldrá bien, no nos avergüences.
Fue en ese momento que la niña reconoció el origen de las heridas, y ese fue su comienzo...
La niña pudo notar esa herida quemante, que poquito a poco le arrancaba una lágrima y que la escondía debajo de la almohada, pues era importante que nadie notará su tristeza y mucho menos su origen.
Un día una mujer llegó al pueblo de esa niña.
La mujer era vieja, tenía una ropa de tonos cafés y verdes, su paso era lento y su risa podía hacer volar a las palomas de la plaza.
Esta mujer se le acercó a la niña y le dice
Niña mía deja de guardar las lágrimas bajo la almohada, únete al clan y se feliz.
La niña, asustada, corrió adonde sus padres y se encerró en su cuarto, ya que sus lágrimas se escapaban sin control. Se sintió invadida, como si no tuviera piel, como si su corazón fuera un libro dispuesto para todo el mundo... se sintió débil y sola.
Esta niña creció y se convirtió en mujer.
La mujer que fue niña, seguía viendo las cicatrices y las heridas. Era considerada una de las mejores hijas, era buena y obediente. Su voz inspiraba consuelo y alivio a los más cansados y tristes. Siempre estaba pendiente de los demás, de ayudar y servir. Era una buena mujer.
Nadie sabía que la mujer salía todas las noches e iba a llorar a un río, porque ya las lágrimas no cabían debajo de su almohada, no quería seguir viendo las heridas de los demás, no quería sentir, solo quería morir.
Un día con el sol en la frente, vio de nuevo a la mujer que tenía un paso lento y con la risa capaz de hacer volar a las aves. La mujer se le acercó a la vieja. Había una fuerza que la acercaba a ella, había algo que la unía a esa mujer.
La vieja la mira y le dice
Niña mía deja de darle tus lagrimas al río, únete al clan y se feliz.
La mujer volvió el rostro y pudo ver como una lagrima se le escapaba y corría por su mejilla.
Cuando volvió a ver no estaba la vieja, solo una plaza sin gente, un sol que le calentaba la frente y otro corte en su corazón.
Ese día mientras comía, vio con asombro como las heridas empezaban a rasgar el cuerpo, a desmembrarlo y destruirlo, podía ver como la sangre corría por los rostros de las personas, como las heridas se infectaban y carcomían la carne de las personas.
Ante semejante espectáculo huyó, corrió hacia el bosque, alejándose lo más que pudo de semejante horror.
En un punto se sentó y empezó a llorar, se le escapaban los gemidos y sentía como su corazón latía, como queriendo escapar aún más lejos de aquel horrible espectáculo.
La mujer tomó aire y pudo ver una luz, una pequeña luz que tintineaba en la oscuridad. Esta pequeña luz que parecía decirle ven acércate.
La mujer tenía miedo y no quería acercarse, pero entonces la escuchó confía en mí. Una voz dentro de ella, tan suave como una pluma, tan cálida como una mañana de diciembre y tan firme como una rama de nogal.
Al acercarse la mujer pudo ver a dos mujeres hablando, tratando de mantener un fuego, que parecía más bien la luz de una candela, a punto de apagarse por el viento.
Puedo sentarme -dijo la mujer
Las demás le dijeron que se uniera, para así poder proteger el fuego.
La mujer pudo ver las heridas y cicatrices de las mujeres, sus diferentes cortes, algunas se veían dolorosas y profundas, otras parecían apenas estar sanando.
Las mujeres no pueden acercarse sin evitar conversar, sin evitar reír, sin dejar que los hilos de sus vidas se unan y se entremezclen. No se dieron cuenta de que la noche había terminado y tampoco de cómo el fuego había aumentado y lanzaba chispas, celebrando la conversación, bailando y festejando por el disfrute de una simple conversación.
Al amanecer se dieron cuenta que no valía la pena separarse, se fueron juntas pensando que era situación de conveniencia.
Las 3 mujeres caminaban y hablaban, mientras hablaban reían, mientras reían compartían, sin ver como las heridas se empezaban a sanar, como si su agradable conversación fuera un agua sanadora para el corazón.
Cayó la noche nuevamente y se sentaron a hablar y compartir.
¿Cómo llegaste a este punto? Dijo una.
Fue una pregunta que heló la sangre y que hizo que el tiempo caminará en vez de correr.
De donde yo vengo, a la gente que es como yo, no es aceptada, y como no pude cambiar, me tuve que ir. De donde yo vengo, hay que ser delgada e inteligente…
Pero sos inteligente dijo la mujer de este cuento.
Si pero no de aquí,-señalando su cabeza- solo de aquí-tocando su corazón- y eso no aceptado en mi casa.
¿Y tu como llegaste aquí?
Mi familia quería que no tuviera pasado y el único futuro que tendría era el que ellos quisieran. Me encerraron en cuatro paredes esperando que no sintiera y que fuera una imagen de lo que ellos quisieran.
¿Y porque te hicieron eso? Dijo la mujer de este cuento
Porque nací demasiado tarde dijeron.
¿Y tu cómo llegaste aquí? Dijeron las mujeres interrogadas
Puedo ver las heridas del corazón y mi familia pensó que eso era peligroso así que me pidieron callar y no decir nada y solo ser lo que ellos quisieran.
Ante esto una de las mujeres reventó a llorar, la otra le siguió y cuando se dieron cuenta, las sollozos competían con los aullidos de los lobos.
Las mujeres empezaron a narrar el origen de sus heridas, a contarlas y numerarlas. Empezaron a mostrarlas y llorar por ellas. Entonces una de las mujeres toco una de las cicatrices y le dio una suave caricia.
Entonces las mujeres empezaron a acariciar las cicatrices unas a las otras, dándose el consuelo que nadie les había dado y que siempre pensaron que era imposible de obtener.
Cuando acabaron, se acurrucaron lo más juntas que pudieron, sus lagrimas se mezclaban y se confundían. Entonces una vio a la otra y se rió. Como saben la risa es una enfermedad sumamente contagiosa y fácil de propagar cuando las condiciones parecen sumamente difíciles. En menos de lo que se piensa, ya no eran los sollozos los que competían con los lobos, ahora eran las risas.
¿Cómo es posible que hayamos vivido tanto dolor y aún seamos capaces de reírnos?
En eso oyeron unos pasos secos, gruesos y fuertes, que se acercaban a ellas. Entonces en medio del fuego vieron surgir una mujer vieja como el mismo tiempo, con sus ropas cafés y verdes.
La bruja-dijeron todas a la vez
Ay qué lindo nombre-dijo la vieja riéndose.- déjenme mostrarles el clan.
Sin que pudieran contestar, las tomó de las manos y saltó. Las mujeres pensaron que estaban volando y así era. Debajo veían a los arboles como si fueran fósforos verdes, los lagos como un pequeño espejo.
Miren de cerca, niñas-dijo la bruja
Vieron unos hilos brillantes que se unían y que creaban formas bellas y complejas, propias de un gran manto.
La bruja aspiró y dijo: Cada hilo es una miembro del Clan Cicatriz, es una mujer herida que; al igual que ustedes, aprendió lo más valioso sobre las cicatrices: son parte de ti pero no son tú. Son las señales de tu fuerza no tu debilidad. Son las marcas de cómo llegaste adonde estás y claves para llegar a un lugar mejor.
No olviden niñas el clan cicatriz, son las mujeres que sufrieron secretos, dolor y negación, pero son también las mujeres que siguen de pie, aunque no sepan cómo llegaron ahí. Así que cuando vean a un miembro del clan no se olviden de preguntar ¿Cuántas heridas tienes?
Antes de darse cuenta estaban en tierra firme, se vieron entre ellas y sonrieron al ver un hilo que salía de su más grande herida, que se entrelazaba con el de las otras.
Las mujeres siguieron siendo amigas y miembros del clan cicatriz, contaron esta historia a sus hijas, que contaron a sus hijas y así, hasta convertirse en un cuento de fantasía.
Pero aún puedes reconocer a sus miembros solo tienes que preguntar:
¿Cuántas heridas tienes?
Natalia (Basado en el libro de Clarisa Pinkola Estés, Mujeres que Corren con los lobos)
De esas historias que nos erizan la piel!
Hace mucho tiempo, tanto que las secuoyas eras joven y suave, tanto que las flores eran de un solo color, nació una niña... Ella era especial, era diferente.
Nadie le explicó quien era, pero sí que callará era lo mejor. Verán la niña veía las heridas del corazón, veía la carne rasgada por un secreto, por un amor no permitido o simplemente por la vida escogida.
Podía ver y sentir cada herida en su propio cuerpo, pero no entendía porque las personas no reconocían esas heridas. Cuando ella les preguntaba a las personas sobre ese malestar decían que estaba loca, que era una bruja o algo peor.
Ante esto los padres le dijeron calla, solo así todo saldrá bien, no nos avergüences.
Fue en ese momento que la niña reconoció el origen de las heridas, y ese fue su comienzo...
La niña pudo notar esa herida quemante, que poquito a poco le arrancaba una lágrima y que la escondía debajo de la almohada, pues era importante que nadie notará su tristeza y mucho menos su origen.
Un día una mujer llegó al pueblo de esa niña.
La mujer era vieja, tenía una ropa de tonos cafés y verdes, su paso era lento y su risa podía hacer volar a las palomas de la plaza.
Esta mujer se le acercó a la niña y le dice
Niña mía deja de guardar las lágrimas bajo la almohada, únete al clan y se feliz.
La niña, asustada, corrió adonde sus padres y se encerró en su cuarto, ya que sus lágrimas se escapaban sin control. Se sintió invadida, como si no tuviera piel, como si su corazón fuera un libro dispuesto para todo el mundo... se sintió débil y sola.
Esta niña creció y se convirtió en mujer.
La mujer que fue niña, seguía viendo las cicatrices y las heridas. Era considerada una de las mejores hijas, era buena y obediente. Su voz inspiraba consuelo y alivio a los más cansados y tristes. Siempre estaba pendiente de los demás, de ayudar y servir. Era una buena mujer.
Nadie sabía que la mujer salía todas las noches e iba a llorar a un río, porque ya las lágrimas no cabían debajo de su almohada, no quería seguir viendo las heridas de los demás, no quería sentir, solo quería morir.
Un día con el sol en la frente, vio de nuevo a la mujer que tenía un paso lento y con la risa capaz de hacer volar a las aves. La mujer se le acercó a la vieja. Había una fuerza que la acercaba a ella, había algo que la unía a esa mujer.
La vieja la mira y le dice
Niña mía deja de darle tus lagrimas al río, únete al clan y se feliz.
La mujer volvió el rostro y pudo ver como una lagrima se le escapaba y corría por su mejilla.
Cuando volvió a ver no estaba la vieja, solo una plaza sin gente, un sol que le calentaba la frente y otro corte en su corazón.
Ese día mientras comía, vio con asombro como las heridas empezaban a rasgar el cuerpo, a desmembrarlo y destruirlo, podía ver como la sangre corría por los rostros de las personas, como las heridas se infectaban y carcomían la carne de las personas.
Ante semejante espectáculo huyó, corrió hacia el bosque, alejándose lo más que pudo de semejante horror.
En un punto se sentó y empezó a llorar, se le escapaban los gemidos y sentía como su corazón latía, como queriendo escapar aún más lejos de aquel horrible espectáculo.
La mujer tomó aire y pudo ver una luz, una pequeña luz que tintineaba en la oscuridad. Esta pequeña luz que parecía decirle ven acércate.
La mujer tenía miedo y no quería acercarse, pero entonces la escuchó confía en mí. Una voz dentro de ella, tan suave como una pluma, tan cálida como una mañana de diciembre y tan firme como una rama de nogal.
Al acercarse la mujer pudo ver a dos mujeres hablando, tratando de mantener un fuego, que parecía más bien la luz de una candela, a punto de apagarse por el viento.
Puedo sentarme -dijo la mujer
Las demás le dijeron que se uniera, para así poder proteger el fuego.
La mujer pudo ver las heridas y cicatrices de las mujeres, sus diferentes cortes, algunas se veían dolorosas y profundas, otras parecían apenas estar sanando.
Las mujeres no pueden acercarse sin evitar conversar, sin evitar reír, sin dejar que los hilos de sus vidas se unan y se entremezclen. No se dieron cuenta de que la noche había terminado y tampoco de cómo el fuego había aumentado y lanzaba chispas, celebrando la conversación, bailando y festejando por el disfrute de una simple conversación.
Al amanecer se dieron cuenta que no valía la pena separarse, se fueron juntas pensando que era situación de conveniencia.
Las 3 mujeres caminaban y hablaban, mientras hablaban reían, mientras reían compartían, sin ver como las heridas se empezaban a sanar, como si su agradable conversación fuera un agua sanadora para el corazón.
Cayó la noche nuevamente y se sentaron a hablar y compartir.
¿Cómo llegaste a este punto? Dijo una.
Fue una pregunta que heló la sangre y que hizo que el tiempo caminará en vez de correr.
De donde yo vengo, a la gente que es como yo, no es aceptada, y como no pude cambiar, me tuve que ir. De donde yo vengo, hay que ser delgada e inteligente…
Pero sos inteligente dijo la mujer de este cuento.
Si pero no de aquí,-señalando su cabeza- solo de aquí-tocando su corazón- y eso no aceptado en mi casa.
¿Y tu como llegaste aquí?
Mi familia quería que no tuviera pasado y el único futuro que tendría era el que ellos quisieran. Me encerraron en cuatro paredes esperando que no sintiera y que fuera una imagen de lo que ellos quisieran.
¿Y porque te hicieron eso? Dijo la mujer de este cuento
Porque nací demasiado tarde dijeron.
¿Y tu cómo llegaste aquí? Dijeron las mujeres interrogadas
Puedo ver las heridas del corazón y mi familia pensó que eso era peligroso así que me pidieron callar y no decir nada y solo ser lo que ellos quisieran.
Ante esto una de las mujeres reventó a llorar, la otra le siguió y cuando se dieron cuenta, las sollozos competían con los aullidos de los lobos.
Las mujeres empezaron a narrar el origen de sus heridas, a contarlas y numerarlas. Empezaron a mostrarlas y llorar por ellas. Entonces una de las mujeres toco una de las cicatrices y le dio una suave caricia.
Entonces las mujeres empezaron a acariciar las cicatrices unas a las otras, dándose el consuelo que nadie les había dado y que siempre pensaron que era imposible de obtener.
Cuando acabaron, se acurrucaron lo más juntas que pudieron, sus lagrimas se mezclaban y se confundían. Entonces una vio a la otra y se rió. Como saben la risa es una enfermedad sumamente contagiosa y fácil de propagar cuando las condiciones parecen sumamente difíciles. En menos de lo que se piensa, ya no eran los sollozos los que competían con los lobos, ahora eran las risas.
¿Cómo es posible que hayamos vivido tanto dolor y aún seamos capaces de reírnos?
En eso oyeron unos pasos secos, gruesos y fuertes, que se acercaban a ellas. Entonces en medio del fuego vieron surgir una mujer vieja como el mismo tiempo, con sus ropas cafés y verdes.
La bruja-dijeron todas a la vez
Ay qué lindo nombre-dijo la vieja riéndose.- déjenme mostrarles el clan.
Sin que pudieran contestar, las tomó de las manos y saltó. Las mujeres pensaron que estaban volando y así era. Debajo veían a los arboles como si fueran fósforos verdes, los lagos como un pequeño espejo.
Miren de cerca, niñas-dijo la bruja
Vieron unos hilos brillantes que se unían y que creaban formas bellas y complejas, propias de un gran manto.
La bruja aspiró y dijo: Cada hilo es una miembro del Clan Cicatriz, es una mujer herida que; al igual que ustedes, aprendió lo más valioso sobre las cicatrices: son parte de ti pero no son tú. Son las señales de tu fuerza no tu debilidad. Son las marcas de cómo llegaste adonde estás y claves para llegar a un lugar mejor.
No olviden niñas el clan cicatriz, son las mujeres que sufrieron secretos, dolor y negación, pero son también las mujeres que siguen de pie, aunque no sepan cómo llegaron ahí. Así que cuando vean a un miembro del clan no se olviden de preguntar ¿Cuántas heridas tienes?
Antes de darse cuenta estaban en tierra firme, se vieron entre ellas y sonrieron al ver un hilo que salía de su más grande herida, que se entrelazaba con el de las otras.
Las mujeres siguieron siendo amigas y miembros del clan cicatriz, contaron esta historia a sus hijas, que contaron a sus hijas y así, hasta convertirse en un cuento de fantasía.
Pero aún puedes reconocer a sus miembros solo tienes que preguntar:
¿Cuántas heridas tienes?
miércoles, 5 de octubre de 2011
Entre cartas en movimiento, de media noche y de tiempo sureño
Mi brujita caribeña me enfrenta con la pregunta histérica...
por qué sólo te interesa saber de vos
y no lo que puede afectar a los demás?
y con esto me refleja mi gran debilidad...
si sé qué necesitás, caigo en la tentación de querer cuidar!
mi bruja sureña me aclara mi forma de participar en este despertar...
no hay deudas que me guíen hacia un deber karmático,
así que puedo soltar!
entro entonces en mi pirámide cristal
y con total conciencia del efecto que esto me da
puedo decir abiertamente que tomo fuerza para comenzar a volar...
sin carga del pasado,
devolviéndote el encargo,
despejando mis espacios,
soltando y respirando con amor en libertad,
no hay triángulos porque no hay con qué triangular,
sólo hay vínculos, conexiones, sintonías
que nos dan la ilusión de sentimientos,
pero que se desvanecen al correr el velo...
porque son reflejo de realidades que trascienden recuerdos,
recuerdos que se pierden en la ilusión del tiempo...
¿cuándo volveremos? - pregunta aún mi niña inmadura en esto de ser humana
cuando aprendamos a amar sin perdernos! - le contesta mi alma.
por qué sólo te interesa saber de vos
y no lo que puede afectar a los demás?
y con esto me refleja mi gran debilidad...
si sé qué necesitás, caigo en la tentación de querer cuidar!
mi bruja sureña me aclara mi forma de participar en este despertar...
no hay deudas que me guíen hacia un deber karmático,
así que puedo soltar!
entro entonces en mi pirámide cristal
y con total conciencia del efecto que esto me da
puedo decir abiertamente que tomo fuerza para comenzar a volar...
sin carga del pasado,
devolviéndote el encargo,
despejando mis espacios,
soltando y respirando con amor en libertad,
no hay triángulos porque no hay con qué triangular,
sólo hay vínculos, conexiones, sintonías
que nos dan la ilusión de sentimientos,
pero que se desvanecen al correr el velo...
porque son reflejo de realidades que trascienden recuerdos,
recuerdos que se pierden en la ilusión del tiempo...
¿cuándo volveremos? - pregunta aún mi niña inmadura en esto de ser humana
cuando aprendamos a amar sin perdernos! - le contesta mi alma.
domingo, 2 de octubre de 2011
De esas frases que le encantan a mi versero favorito
Porque sé que es esto lo que estrañás de este lugar de encuentros, te dejo algunas frases que hoy me recordaron un poco a vos versero...
Están un poco más allá de tus sueños, pero espero que te suban ese ánimo que me hace falta para sentirme acompañada en el viaje sureño... quiero mis facturas fresquitas!! ;D
Llegar a mi noche es: mantener espíritu en calma y cautivarse en el ser. -- Patty
Por andar buscándote en otros labios, perdí a quienes me besaban -- Tayo
Ya no son las caricias que tocan la sensibilidad, es el destino que se plasma entre nosotros. -- Patty
Vamos a encontrarnos donde el cielo nos regala amaneceres y el viento nos recuerda lo que anhelamos, un beso mágico... -- Moira
Están un poco más allá de tus sueños, pero espero que te suban ese ánimo que me hace falta para sentirme acompañada en el viaje sureño... quiero mis facturas fresquitas!! ;D
Llegar a mi noche es: mantener espíritu en calma y cautivarse en el ser. -- Patty
Por andar buscándote en otros labios, perdí a quienes me besaban -- Tayo
Ya no son las caricias que tocan la sensibilidad, es el destino que se plasma entre nosotros. -- Patty
Vamos a encontrarnos donde el cielo nos regala amaneceres y el viento nos recuerda lo que anhelamos, un beso mágico... -- Moira
Corazones de verseros en medio del juego de la vida
Cuando entre verseros nos ponemos filosóficos, puede acabarse el mundo a nuestro alrededor que siempre encontramos una explicación... para seguir soñando, para no perder las esperanzas, para comprender nuestros pasos y los de quienes amamos.
Hoy es uno de esos días de miles de preguntas al universo y dudar sobre lo que hacemos, cuando hemos conectado imágenes sorpresivas y escuchado relatos inesperados. Unas palabras se escapan de los labios, nos acurrucan el alma y nos ayudan a manejar nostalgias.
Estos verseros me encantan... sobre todo cuando podemos leer corazones sin cuestionarnos las razones para seguir escuchando al viento por la ventana...
"Cuantos pasos en reversa has dado, sin entender que el tiempo no se mide por minutos... Si no por acciones y huellas que quedan en el alma!" Vladimir Ramirez
"Todo está escrito, solo que el viento desordenó todas las hojas... :)" José A. España
"Todo comienza y termina en vos ... tal vez esa sea la lección" Fernando Camacho
"Más de alguno se habrá confundido en la vida.. a quién no le ha pasado verdad?" UCAD
"Me encantaron estos "Sueños", me llenaron el corazoncito de colores." Libre Mente
"veo el mundo a través de un cristal de color azul! :) ... Es exactamente lo que sentí..."el corazoncito llenos de colores"" Sandra Mariela
"y como hago?, porque es lo que intento en cada sueño" Jorge Barrios
Hoy es uno de esos días de miles de preguntas al universo y dudar sobre lo que hacemos, cuando hemos conectado imágenes sorpresivas y escuchado relatos inesperados. Unas palabras se escapan de los labios, nos acurrucan el alma y nos ayudan a manejar nostalgias.
Estos verseros me encantan... sobre todo cuando podemos leer corazones sin cuestionarnos las razones para seguir escuchando al viento por la ventana...
"Cuantos pasos en reversa has dado, sin entender que el tiempo no se mide por minutos... Si no por acciones y huellas que quedan en el alma!" Vladimir Ramirez
"Todo está escrito, solo que el viento desordenó todas las hojas... :)" José A. España
"Todo comienza y termina en vos ... tal vez esa sea la lección" Fernando Camacho
"Más de alguno se habrá confundido en la vida.. a quién no le ha pasado verdad?" UCAD
"Me encantaron estos "Sueños", me llenaron el corazoncito de colores." Libre Mente
"veo el mundo a través de un cristal de color azul! :) ... Es exactamente lo que sentí..."el corazoncito llenos de colores"" Sandra Mariela
"y como hago?, porque es lo que intento en cada sueño" Jorge Barrios
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el sueño nos conecta con nuestro mundo interno