miércoles, 16 de noviembre de 2011

La sanación de la Calabaza

Cuando para mi familia wiccana cociné pastel de calabaza, no tuve conciencia de lo que esto significaba, hasta que caí en cuenta gracias a las palabras maternales, del amor que estaba poniendo en la tarea. "Nunca te había visto tan contenta", me dijo, y era cierto, podía conectar con cientos de momentos de algún tiempo, en que raspar, colar, moler y cocinar, no significaban la ruina femenina, sino el orgullo de ser sacerdotizas. Un ayer de nombre Ana me rompió un poco este gusto del alma, pues en medio del aprendizaje hubo también dolores que a veces aún arden. Pero hoy mi guardián me recordó la sabias palabras de quien una vez me despertó a este conocimiento ancestral: "Ella ya pasó y si ahora tu alma quiere hacerlo es porque debés tomar lo que podás aprender y dejarla libre". Así que no suena tan descabellada la solicitud de la mariposa ayahuasquera, que me pide cocinar de nuevo en honor a las ancestras, recuperar la relación amorosa con mi cuchara de madera, volver a ocupar el lugar de cuidadora, abrir mi corazón al dulce de las ceremonias y disfrutar siendo aquella que puede curar con hierbas, flores y aromas...

3 comentarios:

I.D.C. dijo...

Bienvenida Moi!
Hoy te leo más Moira que nunca! ;-)

MOI dijo...

Porque hoy me SIENTO más Moira q nunca versero! :D

I.D.C. dijo...

me encanta(s)!
:-D

Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno