Una vez limpia el alma,
despejadas las memorias a punta de lágrimas,
con las heridas un poquito más sanas
y pasado el berrinche de la niña mala,
puedo entender mejor tus enseñanzas...
comprendo lo de la matriarca,
acepté aquello de volar con mis propias alas,
me preparo para el crecimiento del alma,
sé que puedo soportarlo con la ayuda de mis hadas,
ocupo de nuevo mi lugar en el círculo de mujeres que perdonó mis faltas,
aprendo, recuerdo, integro, te creo,
dejo que la nieve me traiga al viento,
brillo frente al lago oscuro que me servirá de espejo
y te escucho maguito wiccano en medio del silencio,
un silencio que me recuerda por qué aquel Mago y yo lo hacemos!
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