martes, 18 de octubre de 2011

Respuesta al viento

Preguntás qué espero, esperaba irme sin culpa
preguntás qué quiero, y por fin tengo una respuesta,
sin nombre, sin rostro ni historia,
simplemente el despeje de la incertidumbre que detiene mis piernas...
deseo caminar entre la arena de mi caribe
y la nieve azul de mi patagonia sureña,
deseo hacerlo con mi compañero,
quien disfrute tanto como yo de esta vida bohemia
que no pierda el tiempo en quejas por desilusión,
deseo compartir un rice and beans bajo la luna llena
con mis hermanas de alma y mis magos de corazón,
para después volar al lago oscuro
donde las facturas frescas, el tomate, la albahaca y la mozzarella
nos reciban junto a un vino tinto, un mate y la calidez de mi maestra,
deseo hablar con la verdad de frente
sin temer que mis palabras me vulnerabilicen frente a sus ojos,
deseo que vea mi fuerza sin sentirse amenazado por ésta,
deseo no creer que la vida comienza y termina con él
deseo que sepa que no me necesita para sentirse en paz,
deseo encontrar descanso en sus brazos después de un día agitado,
deseo que halle paz al volver a casa cuando sea que eso pase,
deseo una historia mágica,
no de cuento de hadas sino de verdadera magia,
en la que él me entienda mis historias de astros, flores y experiencias
y sienta que entiendo sus vivencias,
en la que podamos compartir rituales mágicos
cada uno en su espacio pero con el corazón conectado...
si esto se puede encontrar en algún lado?
no lo sé, por eso mis piernas temen avanzar soltando lo que ya conocen
y necesito recordarles que vamos paso a paso.

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno