Caigo en cuenta irónicamente
de que no existe pasado ni presente,
pues lo que sentía como seguro
se convierte en fantasía al ver detrás del muro,
quedan sólo juramentos,
palabras sin sentido repetidas muchas veces
acompañadas de ambivalencias emocionales desde adolescentes,
intercalados acercamientos
y desvíos de atenciones a otros fantasmas del momento,
sé qué soy,
sabés qué sos,
pero la inmadurez se interpone siempre que buscamos una relación,
así que aquí estamos...
jugando de nuevo esta mentira de costado,
donde yo voy por la vida sintiendo tu llamado
mientras juego a amar otros rostros del pasado
y vos vas por tu camino sabiendo lo que amo
mientras jugás a buscar lo que vas anhelando.
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