lunes, 25 de julio de 2011

Después del histeriqueo y litros de agrimony

Sin versos ni máscaras,
siendo sólo una verborrea de tantas,
sin nombres, ni rostros,
sólo dejando caer el fantasma
que me duele en el corazón cuando extraña lo que ama...

Aún ahora me asombra el seguir descubriendo dónde estuvieron los errores en el encuentro y... es que cada vez me queda más claro que no debió darse ni siquiera un beso, pues sin que haya explicación racional, me dolés hasta los huesos, cuando pienso... aunque no tiene sentido este dolor más allá de la extrañeza vieja de algún corazón pasajero.

Dicen mis guías tantas cosas a este respecto y tienen tal cantidad de opiniones sobre lo que debo y no debo, que aunque deseo decir y accionar en función de lo que quiero, me quedo aguardando señales que no veo, palabras que nunca se dijeron, encuentros que el universo descarta y que tarde me entero... entro entonces en la disyuntiva de querer que acabe algo que nunca comenzó, pero odiar cuando lo acabás vos, porque en realidad no quiero que termine la conexión.

Y la verdad, es que al final, aunque entiende mi mente de dónde viene todo esto, de vez en cuando me pesco pensando de más, en algunas inquietudes de corazón sin racionalidad: esta añoranza aunque no sos más que una imagen extraña, el desconcierto de pensarte después de tanto tiempo si no fuiste más que otro encuentro, qué hubiera pasado si... tantas cosas que nunca se dieron, qué pasaría si... tantas cosas que podría hacer de encontrar receptividad de tu parte... y ahí me detengo, me digo que no debo, que la conexión no existe más allá de los recuerdos ajenos y que al fin y al cabo si quisieras algo ya hubieras buscado y, que yo tampoco tengo claro, qué desea mi corazón del presente más allá de lo pasado.

¡Cómo nos gusta complicarnos! ¡Cómo me gustaría sentarme frente a vos, reconocer tu rostro y contarte qué pasó! ¡Cómo me gustaría encontrar un nombre que le dé coherencia a esta explicación! Pues cuando me sorprendo asociando caras con sentimientos, algo no calza por el momento... y me inquieto, al dudar si estaré perdiendo la oportunidad.... una vez más... y me veo, me escucho, me siento y me digo, Esta no Soy Yo!, pero extrañamente con vos, siempre es esa situación, de ahí que mi Bruja Mayor me pregunta: "será que te descontrola el corazón?" -- me descontrolás la vida y es eso lo que no me deja ser Yo!

1 comentario:

I.D.C. dijo...

versera... nada mejor para los descontroles de la vida que un mate, facturas, un cigarro y sentarnos al borde de la banqueta a esperar que amanezca. El sur te espera!! ;-)

Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno