Mari, Moi, Moira... Rostros violetas sin nombre que se conectan a través del sentimiento... simplemente un espacio para compartir lo que escribo con aquellos que quieran leerlo y sentirse un poquito identificados, más allá de los quiénes, cuándos y por qués
lunes, 18 de julio de 2011
El susto
El corazón se detiene una fracción de segundo. Levantan la vista y de repente sus rostros aparecen entre un parpadeo y una exhalación de deseo. Él se percata de la vista fija en la acera de enfrente y una sonrisa cruza su boca, ella duda si mantiene la mirada y un sinsabor en sus recuerdos la hace desviarla. Paso a paso se acerca ella a la salida, puede ver mejor el rostro que la mira. Poco a poco él se endereza y se le ilumina el perfil que ha acelerado un corazón tanto tiempo. Cruzan la calle, se encuentran en mitad del camino, ella sigue su marcha, no era su destino, él se queda esperando que aquellos ojos lo miren más allá de un sueño nostálgico que no tiene sentido.
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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...
el sueño nos conecta con nuestro mundo interno
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