lunes, 20 de junio de 2011

Cuento chileno de emperadoras que dejaron de ser princesas aguardantes

¿Cómo dejar de comparar?.
@AndreaKidox (Santiago - Chile).

"¿Cómo no ansiar todo lo princesa que había sido para ser ahora una simple plebeya despojada de todo privilegio?... privilegios que no pidió, se los ofrecieron... pero nunca los vio...
Como extrañaba cuando era una princesa guerrera, al lado de su señor, curándose las heridas de batallas ganadas y perdidas juntos... y hoy... convertida en nada...

La pobre ex-princesa de batallas ganadas y más perdidas, se sentó a la lejos, y se dijo:
"Siempre me estoy sentando a descansar, a esperar... hoy no... me aburrí de ser una princesa a la espera de regalos y caricias mendigadas, hoy dejo de ser princesa, dejo de ser guerrera de pasiones malditas, dejo de ser plebeya... Hoy me proclamo EMPERADORA".

Y luego se sentó, relajada, tranquila, mirando lo que sería de hoy en adelante de su propiedad y decidió tomar lo que por derecho le correspondía... lo que ganara en cada una de sus batallas, pero ahora serían SUS batallas."


Y dejamos de ser princesas para ser reinas y señoras de nuestras vidas
con el mundo por delante y la Tierra a nuestros pies
dando pasos firmes, estés o no estés...

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno