Este quizás es uno de los pocos escritos que tienen nombre y apellido.
Lo paso acá con la esperanza de que quizás algún día lo leás o alguien te lo enseñe.
Servirá a tres propósitos: 1. Vas a reconocer los hechos y sabrás que es específicamente para vos; 2. También la Luna Llena va a entender la trascendencia de sus acciones aunque dice ya estar conciente de ello; y, 3. Diré en voz alta lo que no me he atrevido y que necesito para exorcizar cabos sueltos.
Comencemos:
Debo reconocer que Sí me enojé cuando me enteré de que habías regresado con tu NOVIA. Mi enojo me llevó a recomenzar un proceso terapéutico, pues no entendía a qué se debía y porque me causó problemas con la Luna Llena, cuando se enteró de que había pasado una noche con vos, lo cual me removió muchas cosas viejas.
En este proceso pude comprender, que me habías hecho sentir como una de las mujeres que tanto odiaba, con las que la Luna Llena me había engañado durante años, con las que mi papá le había causado dolor a mi mamá, con las que varios ex me habían sido infieles. O sea, me hiciste sentirme parecida a estas mujeres que tanto odiaba en mi vida y, de paso, darme cuenta de que mi Luna Llena tenía igual parte en esos engaños y que no podía seguir relacionándome con él como si nada hubiera pasado. Por supuesto, esto causó estragos en mis relaciones con cositos, parejas y amigos.
Tuve que trabajar mucho en el perdón a mi misma, por haberme prestado para tu infidelidad, en la cual mi parte, si bien no era de responsabilidad, porque ni conocía a tu novia, Sí debió haber sido de solidaridad y respeto, hacia una persona que me recordaba mucho a mí misma en una relación de pareja. De ahí mi enojo, no era en realidad con vos, era conmigo, por haberme prestado al juego del coqueteo, por haber aceptado un rol al que nadie me obligó, lo que me generaba más reproches, pues sabía que había sido una decisión mía, pensada, madurada y disfrutada… qué vergüenza!!
Quise después de esto romper con los patrones de siempre, dejar al cosito de turno, decirle a la Luna Llena que se podía ir al infierno con sus reclamos por una noche, cuando yo había aguantado tantos años de idas y venidas, de apegos y desencantos… quién se creía; y por otro lado, darle una oportunidad a un querido amigo que me ofrecía su corazón y su compañía.
Lo hice, saqué al cosito de mis contactos, bloqueé sus llamadas insistentes, comencé a salir con mi amigo y resultó que me gustó y nos hicimos pareja y nos fue muy lindo. Claro, la Luna Llena empezó a molestar de nuevo, pero eso es historia de otra parte, aquí no interesa.
En medio de todo esto, resulta que un día cualquiera, sin ton ni son, me preguntás de repente cómo me va con el cosito (claro, no sabías que ya no existía, pero no tenías por qué saberlo si nos habíamos distanciado). Esta pregunta me revolvió la sensación de “quiere volver a ponerme en ese lugar” (al que yo accedí de buena voluntad la primera vez, conste, no estoy diciendo en ningún momento que hubo engaños de tu parte, ni tergiversaciones de la mía) y la verdad ya no calzaba con lo hermoso que tenía ahora, ni con mi intención de hacer borrón y cuenta nueva. Era un cabo que no había cerrado aún en mi vida y que me costó un poco hacerlo aún después. Así que te contesté “ya no estoy con él, ahora estoy con alguien más”. Punto. Sin lugar a réplica, con vacuna contra cualquier intención que asumí tenías de volver a mi cama aunque fuera por unas horas.
Sé que no debí haber cerrado la puerta a la conversación sin preguntar primero “por qué querés saber cómo estoy con el cosito”, pero la verdad me removiste temores de convertirme en la mujer que tanto había odiado en otras ocasiones.
Desde ahí no recuerdo que más pasó, pero sí sé que en los siguientes encuentros sociales que tuvimos, preferí evadirte lo más posible, pues te convertiste en el espejo que me recordaba siempre MI fallo, MI traición a mis principios, MI propia vergüenza de saber lo que había hecho. Igualmente a como había hecho con el cosito y mi Luna Llena, te saqué de mis contactos físicos y virtuales.
Cuando con la ayuda de mi maravillosa terapeuta y chamana pude perdonarme y comprender que quizás había pasado por algo, porque así lograba superar el odio a estas mujeres y encuadrar más maduramente mis relaciones de pareja (me fui incluso a vivir con mi SOL, mi amigo, mi novio), le abrí las puertas de nuevo a la Luna Llena y a vos, no con la intención de renovar el contacto sino sólo para no crear cadenas karmáticas que creía me tocaría pagar después.
Cuál no sería mi sorpresa, cuando de pronto te encontré en mi espacio seguro y escuchaba en mis sueños tus quejas emocionales. Te conté entonces lo que pasaba, esta conexión onírica que sólo había tenido con la Luna Llena y te rogué que encontraras la forma de parar, porque mi vida estaba comenzando a sufrir un desgaste energético que no entendía a qué se debía, ni quería tener tampoco.
Busqué mis propias respuestas, cerré mis noches y mis meditaciones, pregunté por qué se daba esto tan fuera de lugar. Mi chamana me ayudó a entender que no era un deseo psicológico, pues en realidad no había mucho contacto ya y los sentimientos eran menos que amistosos, ya que no había realmente ni amistad, eras uno más de la lista del pasado. Cada vez entendía menos y hubiera preferido saber que era un deseo sexual incompleto, pues eso lo podía controlar y resolver, pero lo que ví, lo que escuché, lo que recordé, cuando mi astróloga y mis bruja caribeña comenzaron a explorar, no podía creerlo y me causó angustia.
A esto se unió que mi relación de pareja “ideal”, mi amigo-novio incondicional y perfecto, siguió el mismo patrón que todas mis parejas e incluyó la infidelidad en la ecuación. Oh no!! Seguía pagando por mi error!! (claro, no sólo con vos había participado yo en infidelidades, sino que ya YO tenía cola que me majaran desde antes).
Opciones en ese momento: 1. Volver a la andadas de cositos y cubrir de nuevo mi corazón de hielo. Lo pensé en serio. Terminé con mi pareja y hasta pensé en tropezarme de nuevo con una tentación por una noche. Quizás y hasta cosito nuevo podías ser, pero no, no tenés material para cosito, me lo demostraste ya desde antes, sos muy pega para ser cosito, así que esa opción se desechó. 2. Recurrir a mis temascales, rituales y ceremonias para entender mejor lo que pasaba y cerrar viejas heridas. Esto fue lo que hice. Claro, estuvo en medio de mi reconciliación de pareja (pues quiera que no, debo reconocer que hay brillo cuando nos vemos él y yo).
No voy a dar mayores detalles de qué me mostraron las cartas, qué recordé en los temascales, cómo te vio mi astróloga en mi carta astral, porque eso es un proceso que cada persona debe recordar e integrar, pero Sí diré que entendí que no podía simplemente cerrar mis puertas de nuevo a vos, porque no eran casualidad los encuentros pasajeros. Comenzó la doble línea en mis manos que ya una vez me habían pronosticado. Mi vida de pareja pasó por sus altos y bajos, sus enojos y reconciliaciones, no voy a negar eso. Pero hubo una clara diferencia con otro cierre que hacía paralelamente. Un cierre de vidas pasadas. Bueno, dos en realidad, uno con mi Luna Llena y otro con vos.
No he logrado aún que se noten las verdaderas intenciones cuando hago un comentario en tu perfil, pero me gustaría explicar ahora que ya no hay enojo, pues me perdoné a mi misma; tampoco hay una búsqueda, porque la energía que se maneja entre nosotros no da para eso y lo sabés bien. Hay comprensión, ganas de verte bien, pues te tengo aprecio, sos un tipo de persona que me cae bien y que, posiblemente, si nos hubiéramos re-encontrado en otras circunstancias, seríamos amigos, pues hay cosas en común que comparto con mis amigos. Tampoco digo que espero eso, pues para mí la amistad es algo tan importante y hermoso, que mis amigos son hermanos urbanos, con quienes puedo conversar sin sentirme mendiga de cariño y disfruto compartir cariñosamente sin creer que están malentendiendo las intenciones.
A qué se debe esto último que digo? Pues en un momento creí que podía darse esta amistad, máxime al haber buscado vos un acercamiento antes, ya después de haber compartido la cama, pero parece que no supe dar a entender mis intenciones de aceptar ese acercamiento y tergiversaste mis razones. Así que realmente no lo espero, pero sí sentí que ya era hora de que supieras el por qué de mis rechazos, de mis silencios, de mis indiferencias, pero también el por qué de cualquier acercamiento que intentara alguna vez.
Más bien ahora puedo decirte que gracias a esa actitud que tuviste y que me permití tener, pude perdonar a otros y perdonarme mi pasado, creer de nuevo en que los ojos brillan al amar, abrir mis recuerdos antiguos y entender muchas cosas de mi comportamiento y del de otras personas, incluido vos. Así que gracias, cierro este cabo por fin y no podía hacerlo sin decírtelo, pues en cierto momento recibiste también una catarata de mi angustia y no fue justo, pues no conocías todo el contexto.
Si después de esta vuelta de hoja, algún día necesitás algo, pues sabés que podés acercarte y no hay bronca.
1 comentario:
I'm so so so so so sorry, for so much!!!
Publicar un comentario