Aunque no consigo entender la disonancia
y me cuesta actuar ante la indiferencia,
abro la puerta para que pase el destino,
acepto lo que tenga que darse,
no espero ver la luz incandescente,
aunque sé que brillamos como siempre.
El miedo se escurre por mis dedos,
cambio un "tu" por algo general,
me tiemblan las manos al escribir la historia
pues no tengo seguridad de los sentimientos,
pero algo le dice a mi corazón
que se ocupa ver luz verde para actuar,
pues ya no somos lo que una vez fuimos.
Está abierto!
sólo debés darte una vuelta por los lares del infierno,
no creo que cueste tanto bajar la guardia y quedarte,
pero por las dudas mando una invitación directa
que al menos rozará tu mente abierta,
sé que es difícil confiar de nuevo,
pero prometo esta vez no salir corriendo.
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