Curiosamente cuando se supone que voy soltando aquello que me hace daño y recurro a mi libetad de antaño, logro sentir claramente cómo tampoco encajan viejas costumbres sentimentales, en las cuales tenía y, a veces aún tengo, algunas complicaciones, sobre todo cuando el cuerpo recuerda y desea lo que el corazón sabe que no alcanza para ser completa, pues escucho a tu cabeza vacía decir tonterías y conozco tus estupideces, pero algo me susurra al oído que no mate la esperanza de que algún día.... no sé, el mundo se dé vuelta, yo olvide mis principios ideológicos, vos madurés interiormente, yo me acostumbre a enfrentarme a las críticas, él se acomode a mi necesidad de verte, ella perdone tu comportamiento excéntrico y cada uno podamos ser realmente como somos, pero encajando en la vida del otro.
Dicen que el Sol se volvío un castigo a mi raza (el calor quema hasta las entrañas) y la Luna una maldición para los tuyos (la frialdad mata), tal vez por eso ahora no concibo que podás mover tanto en mí, pues la creencia ancestral de que sos inferior, inconciente de toda historia decente, ignorante y salvaje hasta la muerte, aumenta las distancias que antes sólo eran grupos de pertenencia pero ahora determinan nuestras acciones y aquellos pensamientos sobre el mundo que diluyen tu imagen entre mis dedos... cada oveja con su pareja!
Ya no me debato entonces entre lo solar y lo lunar, pues la piel se queda atrás de mi exigencia a tus capacidades sensorio-socio-cognitivas, sino que el viento logra enmascarar con respuestas inconcientes los momentos en que lo que me conecta no es mental sino perenne... bastó un SI a tantas cosas maliciosas, para que la responsabilidad heredada de mis ancestras se activara en tu contra.
El péndulo se mueve ahora con cada luna llena, en cículos eternos de percepción visceral, que ya no carcomen mi autoimagen ni me hacen sentir vergüenza de esta levedad interna; también se mueve en vaivenes diarios que con cada amanecer, me permiten valorar a la estabilidad y dejar libre mi niña para jugar.
Me retiro del triángulo, no matando la esperanza de la vida como antes, sino integrando el ritmo natural de este rompecabezas, donde cada uno ocupa un lugar importante y, sin una pieza, la figura universal pierde sentido... seamos libres, pues si atamos nuestra patas de águila al pasado o a algo que creemos ya conformado, simplemente no podremos volar y nos vamos a perder una vez más!
No hay comentarios:
Publicar un comentario