Aprendiendo y aprendiendo
paso a paso en este proceso
que un enojo puede ser justificado
y no el echar la culpa al mal momento pasado,
me repongo del desempoderamiento
como mucho chocolate amargo
veo pasar la historia una y mil veces
y sé que no la pierdo sino que la recupero con creces,
porque di lo mejor de mí
creí en nuestro sueño
perdoné lo imperdonable
y aún así seguís cometiendo los mismos errores,
no puedo dejar de escuchar a mi corazón dañado
ni debo perder de vista lo onírico de mi intuición
pues si una y otra vez ha profetizado el irrespeto
creo que escucho ahora un poco mejor,
mi espalda reconoce que enganchaste
en la necesidad de rescate que había en mi alma
y tal vez por eso ha costado tanto dejarnos libres de la mancha,
pero saco el corcho
a regañadientes,
no rigidizo con masilla como siempre
y quizás las historias de mis hadas me sirvan de aliciente...
bienvenido enojo,
que me ayudás a aclarar los hechos de esta muerte!
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