sábado, 27 de febrero de 2010

Sólo un algo en medio de una danza

Allá donde el recuerdo no alcanza,
donde no existe un pasado ni futuro,
aún cuando la razón se extiende hasta el límite
y mi conciencia se siente estable con la luz del día...
hay un algo que se mueve cuando te siento
e intento recordar que ya partiste de esta vida,
pero la nostalgia ambivalente logra producirme una lágrima,
sacarme por un instante de la cordura,
rozarme con el aroma de tu piel,
sentarme a conversar con tu sombra...
sé que no hay ni mañana ni después,
sé que no debo esperar por un cuerpo muerto,
y que jamás volverás a mis desvelos,
sin embargo...
por un segundo sueño con tu aliento,
te percibo en el viento,
visualizo tu rostro sin forma,
escucho tu nombre perdido,
me pregunto...
ya habrás reencarnado y por eso te siento?
te habré cruzado de nuevo sin saberlo?

Sin otra razón que recordar quién sos,
sin más obligación que saber quién soy,
danzando los círculos sagrados,
cantando al unísono,
comprendo que no debo echarte a un lado de nuevo,
me esfuerzo por separar mi conciencia de tu cuerpo,
estoy orgullosa de los logros,
concibo más claramente lo que muevo...
me cuesta lamerme las heridas y comenzar de cero,
pero al final esto es en lo que creo...

Con un tierra mi cuerpo de pie al frente,
un agua mi sangre haciendo olas,
un aire mi aliento dando vueltas
y un fuego mi espíritu sonando palmas,
voy recobrando el equilibrio,
aclarando relaciones,
reforzando vínculos antiguos...
pero con dificultad de tragarme el orgullo
y sabiendo que no es casualidad el reencuentro.

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Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno