Cuando la nostalgia se me enreda en los huesos,
aún si rostro y nombre pierden sentido tras la despedida,
mi Sol naciente me rescata una y mil veces
de caer tendida a los pies de quien no me merece...
no es algo común la fuerza de este anhelo
y me conozco lo suficiente como para saber de qué soy capaz,
pero me contengo ante el recuerdo de comportamientos crueles
que nos dejaron marcado un camino por andar...
la tierra que da fuerza a mi estrella radiante,
reconoce las huellas marcadas en esta arena,
me toma de la mano y me regresa a mi equilibrio,
comprende quién es y cómo acompañarme,
haciéndome ver la razón de estar cerca.
¡Gracias Sol naciente tras cada Luna llena!
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