martes, 25 de agosto de 2009

Comprendiendo y soltando

Cuando nos conectamos más allá de un sueño,
cuando siento tu llamado del otro lado del océano,
cuando no existen más que promesas,
cuando me esfuerzo por creer aunque no te vea,
simplemente es allí cuando la nostalgia me sienta,
es allí cuando el tiempo no avanza y me mata la espera.

Soltarte y amar en libertad,
dejarnos volar para recuperarnos al final,
no entiendo bien la forma pero sí el objetivo…
espero que recordés antes de acabar.

Dos duelos,
dos despedidas,
dos pérdidas beneficiosas…
mis alas se alistan a zarpar,
mi corazón desea volar…
nostalgia y temor a la vez,
recuerdo bien el dolor
pero añoro la promesa de algo mejor.

¿Por qué me estorba?
Buena pregunta pequeño saltamontes…
llegué a la conclusión de que mi ego no renuncia a la tentación
pero tampoco quiere continuar sin una buena razón.

Una sola palabra bastaría,
una sola mirada prometía,
una sola caricia comprendía…
debo cerrar la deuda antes de continuar,
debo saber que no hay nada más que hacer,
debo dejar ir para recomenzar,
para que un solo beso alcance hasta la eternidad.

Renunciar a algo tan mío cuesta,
obviar los recuerdos amenaza mi cordura,
respetar tu libertad es mi aprendizaje,
pero dejo en el aire un deseo…
esperando que escuchés mi voz en el viento.

El anuncio de un viaje para encontrarte
abre las puertas a la esperanza tonta del brillo que pueda ver en tus ojos…
una, dos, tres, cuatro, cinco veces,
me repiten fechas, tiempos y momentos de encuentros y desencuentros…
¿cómo hago para sacar esta parte tuya tan mía de mi cuerpo?
¿cómo logro despejar el camino a lo nuevo?
¿cómo te dejo atrás para conectarme con esto?
¿cuál es la razón de sentirte antes de tiempo?
¿quién sos que entrás en mi corazón y te quedás sin proponértelo?

Cerca de los treinta y uno,
repensando en mi forma de vida,
valorando lo que tengo y he perdido,
soñando con acciones en concreto,
pido algunos deseos para este momento…
meter los pies en el mar de puerto viejo,
leer bajo un árbol grueso,
ser mecida en una hamaca por el viento
besar y ser besada con pasión,
desayunar con vos,
abrazar un árbol en medio de la nada,
escuchar el canto de los cipreses de nuevo,
reencontrar a mi maestra
y, si he de morir hoy, hacerlo siendo feliz.

No quiero cruzar el umbral sin decirte…
que me recordaste mis deseos,
que me inspiraste para hacer cambios,
que te deseo aunque sepa que no nos toca en ésta,
que te agradezco por hacerme sentir así,
que te he soñado y te he sentido en mis pesadillas,
que logré comprender por qué ocurrió,
que quiero poner un alto y cambiar de dirección,
que me duele perderte
pero entiendo que es por el bien de los dos,
que desearía que las cosas fueran diferentes
pero no es sólo mi decisión,
que te quiero en mi vida aunque sea como amigo
pero respeto si decidís que no,
que te veo en la próxima
y espero que manejemos mejor la situación.

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