jueves, 4 de agosto de 2011

Cuento chileno de corazones apáticos

La apatía del corazón.
@LincoAcero (Hualpén – Chile)

"La sensación amarga de color rojo en la boca, con sabor pastoso y un latido molesto... Cuánto agradezco un corazón de apatía, impetuoso, pero lo tolero; arrogante pero menos que yo; holgazán, aunque trabaja día y noche, que sé yo... Insensible.
Desde pequeño me han enseñado que las incongruencias forman parte de esta gran avenida de la vida, quien diría, que desde el minuto uno comienza a envejecer y que el proceso de juventud plena sólo se vive dentro de un útero, ¡que visceral!
Quien ha pensado, por sólo un momento, que el mejor sentido de orientación no es un mapa, sino un olor, que tiene la capacidad de trasladarte en un segundo en donde la marca fue registrada. Sin embargo, después de tanto reflexionar, y amparado sólo por las pisadas marcadas de un pasado promedio, he concluido lo hermoso que es tener un corazón de apatía, que de indolente tiene mucho, no piensa ni guarda recuerdos, pero tiene la capacidad exquisita y única de entregarme la incongruencia más clara, la vida."

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