viernes, 24 de septiembre de 2010

Cuerpo parlante

Una pierna que se rigidiza
al recordar el impacto de lo imprevisto,
un hombro que tiembla
cuando se da cuenta de los recuerdos,
un estómago que busca en el vacío
cómo llenarse de cálida berenjena,
que poco a poco va llenando los espacios,
sembrando violetas,
esparciendo nostalgias por los campos de fresas,
permitiendo que renazca la conexión
entre el árbol de sabias ancestras féminas,
la casa de mi lugar seguro en pareja
y esa llave que me hace odiar estos gustos fálicos que dan pena...

Enredada entre una imagen de infancia,
un recuerdo de vidas pasadas
y una sensación extraña...

Cuando mi niña grita en medio de la desesperanza
y no veo más salida que aceptar mis sentimientos,
por más críticas que reciba esta adulta alcahueta
comienzo a entender por qué me cuesta botar la careta,
me gusta lo que hay,
me gustás,
me gusto cómo soy estando cerca...
y disfruto de esta libertad con alas de libélula!

No hay comentarios:

Cuando soñamos las cosas parecen más reales...

el sueño nos conecta con nuestro mundo interno