Hace poco más de un año creí morir...
el aire me dolía al filo de la indiferencia
y hubiera dado mi vida entera por un recuerdo vívido.
Un dragón atravesó mi ventana y me recordó quien era,
me rescató del abismo y volví a volar...
nada preguntó...
sólo rozó mis labios y con su calor logré de nuevo respirar.
Mi dragón me ha enseñado a caminar constante...
hoy recorro el cielo sin perderme ante quienes reclaman mis actos,
hoy su piel me despierta anhelos y sus alas me acompañan en mi eterno vuelo…
sé que tomé la decisión correcta ante tanta locura,
pues hoy descanso ante la ilusión de no perder de nuevo el horizonte que veo a través de la penumbra…
No hay comentarios:
Publicar un comentario